TESTIMONIO / DECLARACIÓN DE FÉ / VISIÓN

1 Corintios 15:10  "Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo."

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Augusto Perez nació en Cuba en 1951, y vivió allí por 12 años. Él vino a los Estados Unidos en 1963 con su familia, donde ha vivido desde entonces. Desde su niñez, Augusto sintió que Dios tenía un trabajo importante para él hacer cuando creciera.  A la edad de 30 años, una noche mientras el estaba en su cama durmiendo, él oyó a alguien llamar su nombre suavemente. Cuando el se vistió y fue a la puerta, al abrirla no encontró a nadie afuera. Esa noche Apocalipsis 3:20 se hizo una realidad. Semanas después, Dios le habló a través de un sueño acerca de la experiencia del nuevo nacimiento. Augusto le dio su vida a Jesús completamente, y fue milagrosamente transformado y liberado del pecado y vicios por el poder del Espíritu Santo.

EL LLAMADO AL MINISTERIO Y EL PASTORADO

Augusto se hizo miembro de una iglesia Cristiana en Miami, Florida donde asistió fielmente por los próximos tres años. Allí él se casó con su presente esposa, y ganó muchas almas al Señor mediante su evangelismo personal. Fue durante este tiempo que Dios puso una carga fuerte en su corazón por las almas perdidas y lo llamó al ministerio.

De 1985 hasta 1992 Augusto fue usado por Dios para comenzar y establecer una obra que fue responsable por la salvación de cientos de personas en la ciudad de Miami, Florida. Él tuvo un ministerio radial por tres años, el cual era oído por más de veinte mil personas diariamente. Por siete años él sirvió como pastor y maestro a esta congregación, la cual produjo dos ministros. Uno está al presente pastoreando una iglesia en Miami, y el otro es un evangelista.

Mientras Augusto estaba todavía pastoreando, él comenzó a conducir cruzadas evangelísticas en escala menor. Dios estaba trabajando de una forma especial a través de Él, liberando a las personas de opresiones, pecado y enfermedades. Él sintió que en vez de limitar su ministerio a un lugar específico, a un grupo de personas, Dios lo quería usar para ministrar a un mayor número de personas, cruzando barreras culturales, raciales y denominacionales.

EL LLAMADO AL MINISTERIO EVANGELÍSTICO

Al comienzo de 1992, Dios le habló a Augusto por mucho tiempo a media noche, y le dio un llamado específico al ministerio de evangelismo, diciéndole que entregara la iglesia que estaba pastoreando a otro pastor. No solo le dijo que dejara el pastorado de la iglesia, sino también la ciudad donde él había vivido por veintiséis años. No hay que mencionar lo difícil que resultó obedecer a Dios, y dejar a los familiares amigos, los hermanos de la iglesia y un lugar que había sido su hogar por tanto tiempo. Pero Augusto fue fiel al llamado celestial, y con su esposa y su hija de seis años, empacó sus pertenencias y salió sin saber a donde iba como Abraham.

Este llamado celestial al ministerio evengelístico fue confirmado ese mismo año varias veces por diferentes siervos de Dios que no sabían nada de él, ni tenían ninguna información concerniente su ministerio. Dios estaba confirmando su Palabra a Augusto tal y como Él había prometido.

No solo confirmó Dios su Palabra a Augusto a través de sus siervos, sino también mientras él ministraba la palabra de Dios en diferentes iglesias, la presencia del Espíritu Santo era tan fuerte, que mientras Él estaba predicando yugos eran rotos, personas sanadas y libertadas, y los pecadores caían bajo convicción.

EL MINISTERIO PRESENTE

Este ministerio fue levantado, ungido y enviado por Dios a predicar el evangelio del reino al mundo entero. Su propósito es restaurar y sanar el cuerpo de Jesucristo, preparar a su novia para la gran cosecha y el retorno del Señor Jesucristo. Es los últimos años, además de conducir campañas evangelísticas, él ha estado conduciendo seminarios de capacitación de líderes por todo el país y en el extranjero. Augusto siempre ha tenido un corazón de padre, de pastor. En el pasado, muchos pastores de diferentes iglesias han buscado su consejo sabio para bregar con situaciones difíciles. Augusto es considerado un Apóstol y Profeta a muchas congregaciones por todo los Estados Unidos, al igual que en otros países.  Dios le ha dado muchas revelaciones fundamentales de la Palabra de Dios, al igual que visiones, sueños y profecías de eventos mundiales que se han cumplido.  Cuando el es recibido por una iglesia y permitido funcionar en su llamado, el trae dirección, revelación y confirmación a la congregación entera, al igual que individualmente. 

Recientemente, Dios le dio una comisión de entrenar, preparar, equipar y soltar al ejercito de creyentes que van a recoger la ultima cosecha de almas que está sobre nosotros, y manifestar a Jesucristo al mundo. Este hombre tiene un llamado apostólico y profético. La unción profética y apostólica ayuda a separar y penetrar la carne, el alma y llegar al espíritu del hombre. Cuando esta unción está fluyendo, una sola palabra logra hacer lo que muchos sermones y sesiones de consejería nunca pudieran lograr. Augusto tiene una rara mezcla de humildad y poder espiritual manifestándose en su vida y ministerio. Su único deseo es levantar a Jesús y glorificarlo.

Dios genuinamente usa a este hombre a través del ministerio de la palabra y los dones del Espíritu Santo. Palabras ungidas salen de su boca liberando, sanando, animando y estableciendo a la gente en su caminar con Dios. Su comprensión simple y a la vez profunda de verdades espirituales es un aliento fresco a la iglesia. Su amor y compasión por el pueblo de Dios es manifestado mientras él les ministra individualmente o en grupo. Augusto ha producido dos CDs de Rap Cristiano que ha sido de mucha bendición por todo el país y en el extranjero. También ha escrito dos libros y varios panfletos para entrenar y enseñar al cuerpo de Cristo.

Cuando el Señor lo llamó a ser parte del gran ejército que Él esta levantando en estos últimos días, le dijo que la gloria de Dios iba a ser manifestada en este último gran mover de Dios. Desde entonces, ese ha sido el gemido de su corazón: “SEÑOR MUÉSTRAME TU GLORIA.”

Declaración de Fé

1 Corintios 3:10-11:  "Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo."

Judas 1:3-4:  "Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada á los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando á Dios que solo es el que tiene dominio, y á nuestro Señor Jesucristo."

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1. Creemos en un Dios, revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Deut. 6:4, Isa. 43:10-11, Marcos 12:29, Juan 1:1-14, Juan 14:26, 15:26, 20:17-22, Hechos 2:33, 2 Cor. 4:4-6, 13:14, Efesios 1:2-14, 4:4-7, Col. 1:14-19, 2:8-9, 1 Timoteo 2:5, Santiago 2:19, 1 Pedro 1:2-3, 3:18, Apoca. 1:4-6.

2. Creemos que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, es el unigénito del Padre del Padre, y es totalmente Dios y totalmente hombre. Él es Salvación. Él nació de la virgen María, vivió una vida sin pecado, murió por los pecados del mundo, resucitó para nuestra justificación, y ahora reina en gloria hasta que todas las cosas sean puestas debajo de sus pies. 1 Tim. 3:16, Salmos 8, Génesis 3:15, Mateo 1:18, Isa. 7:14, 9:6, Juan 14:6, Hechos 4:12, Gálatas 3:13-14, Heb. 4:14-16.

3. Creemos que el hombre fue creado en la imagen de Dios, sin embargo, a través de la desobediencia, pecó y cayó. A consecuencia de la caída del hombre, la raza humana entera comparte en esta naturaleza depravada. Aparte de la gracia de Dios, el hombre no tiene la habilidad salvarse a si mismo pues está en un estado de degeneración espiritual, incapaz de obtener justicia mediante su propia sabiduría, fortaleza y obras. Gen. 1-3, Rom. 3:22-23, 5:12-19, 6:23, Efesios 2:1-9.

4. Creemos en la absoluta autoridad de las santas escrituras dadas por Dios según su Espíritu se movió sobre los hombres santos de la antigüedad. Además, creemos que la iglesia no tiene autoridad de establecer doctrina o costumbres contrarias a estas escrituras que fueron aceptadas como las sagradas escrituras por la iglesia primitiva. 2 Tim. 3:16, Salmos 45:1, Ezeq. 1:3, Mateo 24:35, Lucas 24:27, Rom. 15:4, 1 Cor. 10:11, 1 Tes. 2:13, 1 Pedro 1:18-21.

5. Creemos que todos deben nace de nuevo para ver y entrar en el Reino de Dios. Esta salvación es por gracia mediante la fe en el sacrificio del Calvario, y la obra terminada de Jesucristo-nosotros lo confesamos con nuestra boca, y lo creemos en nuestros corazones. Esta justificación es solamente por fe en la sangre de Jesús, el cordero de Dios. Juan 3.1-8, Hechos 10:43, 13:38-39, Rom. 3:21-25, 5:1-2, 10:9-10, Efe. 2:8-9.

6. Creemos que subsiguiente a la conversión, cada creyente debe ser bautizado en agua por inmersión en el nombre del Señor Jesucristo para remisión de sus pecados y la circuncisión del corazón. El viejo hombre ha muerto, sido sepultado y resucitado a vida nueva. Hechos 2:38, 3:19-20, Mar. 6:1-14, Col. 2:11-12, 2 Pedro 3:9, Hechos 8:12-16, 36-37, 10:42-48, 19:5.

7. Creemos que el bautismo del Espíritu Santo es para todos los creyentes, un don de Dios, una infusión de poder para ungir al creyente para santificación y evangelismo. Creemos que el bautismo del Espíritu Santo históricamente y según las escrituras se manifiesta con la persona hablando en lenguas según el Espíritu da que hable. Sin embargo, el habla en lenguas no es evidencia de una vida llena del espíritu. La evidencia del Espíritu Santo en una persona es el fruto del Espíritu manifestado en el creyente, mostrando la naturaleza divina y carácter de Jesucristo. Ningún hombre puede venir a Dios excepto que el Espíritu lo atraiga. La regeneración comienza con la obra del Espíritu. Aún nuestros deseos de responder al evangelio es un don de Dios. Por lo tanto, todo creyente tiene el mismo espíritu, ya que nadie puede decir que Jesús es Señor sino por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo está envuelto en el proceso entero de nuestra salvación. Nosotros recibimos la adopción de hijos por el Espíritu. Nosotros tenemos un testimonio del Espíritu de que somos hijos de Dios. Es el Espíritu el que revela verdad, nos consuela y nos enseña. Hechos 1:4-8, 2:1-4, 10:45-46, 19:6, Rom. 8:14-16, Juan 14:17, 25-26, 15:2, 16:13, Gal 3:14´15, 4:5-6, 16, 5:22-25, Col. 1:25-27, 2 Pedro 1:3-4, 1 Juan 3:1-3.

9. Creemos que esos que son llamados por el nombre de Cristo deben apartarse de la iniquidad. La santificación es una vez para siempre, y a la vez, progresiva en naturaleza; primero desde el momento de conversión, el creyente es apartado por la sangre de Jesús; entonces, el creyente se separa el mismo para Dios lavándose diariamente con la Palabra. El creyente es llenado y dirigido por el Espíritu Santo, viviendo en el mundo, pero no parte del mundo. Rechaza incredulidad y la iniquidad, es moderado en todas las cosas, y vive la vida para glorificar a Cristo; de esa forma perfecciona la santidad en el temor de Dios, mientras está conectado al cuerpo de creyentes. I Tim. 2:19, 1 Cor. 1Ñ29-31, 2 Cor. 6:14-7:1, Efe. 5:25-27, Col. 3:8-14, Hebreos 9:12, 12:14, 1 Pedro 1:15, 1 Juan 2:15-17.

10. Creemos que toda la autoridad está concentrada en Jesucristo y Él ha delegado su jurisdicción en la casa, la iglesia local, y el gobierno civil. Creemos en un gobierno de la iglesia local Teocrático (gobernado por Dios) y orden en la iglesia (ancianos, diáconos y santos.) El Orden Divino en el Nuevo Testamento mantiene una pluralidad de liderato, y siempre hay una persona con una unción y liderato distintivo para pastorear el rebaño de Dios. Mat. 28:18, Rom. 13:1-7, Efe. 1:20-23, Fil. 1:1-11, 2:5-11, I Tim. 3:1-13.

11. Creemos en la restauración completa de los cinco ministerios que Jesús envió a equipar y madurar la iglesia: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Su misión es producir un hombre maduro (perfecto), completo, con muchos miembros, una nueva creación en la tierra, la manifestación o revelación de la naturaleza y ministerio de Jesucristo a nosotros. Rom. 8:19-23, 1 Cor. 13:8-13, Efe. 2:20-22, 3:1-12, 4:11-16, Col. 1:25-29.

12. Creemos en la sanidad para el espíritu, la mente y el cuerpo del hombre fue provista en el Nuevo Pacto cuando nuestro Señor Jesús fue herido, golpeado y azotado en su muerte en la cruz y resucitó otra vez en el poder de su resurrección. La sanidad Divina es una realidad para el creyente. Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley, la enfermedad y la muerte. Isa. 53:5, Marcos 7:26, Juan 10:10, Hechos 4:30, 10:38, Rom. 8:11, 1 Cor. 12:9, Gal. 3:13-14, Sant. 5:13-16, 1 Pedro 2:24.

13. Creemos en observar la ordenanza de la Santa Cena (comunión de los creyentes.) La mesa de nuestro Señor Jesucristo es una celebración del Nuevo Pacto y recuerda y une a su cuerpo en confraternidad. Fue proclamado por Jesucristo para traer su cuerpo a la unidad hasta su venida. Mat. 26:26-28, Marcos 14:22-24, Lucas 22:17-20, 1 Cor. 10:16:17, 11:23:30.

14. Creemos en la oración del espíritu y la intercesión, y que el ayuno (el abstenerse de alimentos) intensifica la oración. La iglesia llena del espíritu en toda clase de oración—lenguas, oración individual, oración corporal, y oración de confesión. La guerra espiritual es hecha y ganada en base de la obra terminada de Jesucristo. Nosotros echamos fuera demonios en el nombre de Jesús. Satanás, nuestro adversario, es una realidad, y fue completamente derrotado por la muerte de nuestro Señor y su resurrección. Nosotros somos llamados a reforzar la victoria de Jesús, a ocupar territorio hasta que Él venga, y llame las cosas que no son como si fuesen. Mat. 4:8-9, 12:25-29, Marcos 16:17, Lucas 10:17-20, 19:13, Hechos 13:6-12, 19:13-20, Rom. 4:17, 1 Cor. 2:11, 11:14, 27, Efe. 6:10-18, Sant. 4:7, 1 Pedro 5:8-9.

15. Creemos en el sacerdocio del creyente. Eso es, que la gente que es nacida de Dios son todas iguales delante de Él, y tienen acceso directo a Dios. Nosotros creemos que la identidad del cuerpo de Cristo en la tierra es percibida a través de la iglesia local. Reconocemos la necesidad de relaciones que son de Dios y asociaciones voluntarias, la búsqueda de la unidad a través del amor, y el consenso en cuestiones de doctrina y conducta. Sin embargo, nosotros fuertemente confesamos que la iglesia local es autónoma, con Jesucristo como la cabeza, y rechazamos el legalismo en todas sus formas. 1 Pedro 2:5, Apoc.2, 3, Mateo 17:11.

16. Creemos en el orden de la adoración y la alabanza dada por revelación en el Tabernáculo de David y restaurado a la Iglesia hoy. La iglesia debe ofrecer alabanza extemporánea así como dramática y alabanza teatral y alabanza a Dios. Esto incluye la voz (cantos, gritos de júbilo), las manos (levantando las manos, tocando instrumentos), y el cuerpo entero (bailando, saltando, arrodillándose, postrándose.) 2 Sam. 6, 1 Chron. 13-16, Salmos 150, Hechos 15:13-17, Efe. 5:19, Col. 3:16.

17. Creemos que el reino de Dios es una realidad presente y se expandirá hasta que el conocimiento de su Señorío cubra toda la tierra. El gobierno de Dios es el mismo propósito de Dios. (El dominio de Dios, la forma de gobernar de Dios.) El Reino de Dios es la extensión de su Gobierno y Dominio en la tierra y el universo. El Reino de Dios está dentro de usted. La Iglesia (el Cuerpo de Cristo), universal y local, invisible y visible, espiritual y tangible, es el instrumento a través del cual ese propósito es realizado. Gen. 1:26-28, Dan. 2:44-45, 7:27, Hab. 2:14, Mar. 1:14-15, Rom. 14:17, Efe. 3:21, Heb. 12:25-29, Apoc. 1:6, 5:10, 11:15, Col. 1:12-13.

18. Creemos en la segunda venida literal de nuestro Señor, el cual será en la consumación de todas las cosas. Es la “Esperanza Bendita” de la Iglesia, el gobierno literal de Cristo en la tierra, la resurrección de los regenerados a vida eterna y los no-regenerados a condenación, y la fila victoria del Reino eterno de Dios. Hechos 1:9-11, Daniel 12:2, Apoc. 22:1-7.

19. Creemos en diezmar (la décima parte.) El Pacto de dar fue establecido durante los días de Abraham, antes de la ley, requerido bajo la Ley de Moisés, y confirmado por Jesucristo ya que Él vino a “cumplir la toda ley”. Nosotros somos los “hijos de Abraham”. El apóstol Pablo declaró que Jesucristo vino “según el orden de Melquisedek”. Es un principio integral y repleto a través de la Palabra de Dios el sembrar dentro de relaciones de pacto. Gen 14:18-23, 28:20-22, Prov. 3:9-10, Mal. 3:7-11, Mat. 6:19-21, Luc. 6:38, Mar. 12:41-44, 2 Cor. 9:6-8.

20. Creemos en la Palabra que procede de la boca de Dios. Eso es, Dios está hablando ahora para confirmar, revelar, abrir los misterios que han sido escondidos. Él es un Dios que nunca cambia su carácter, pero siempre está moviéndose. La revelación de Jesucristo edifica y fortalece su cuerpo, confirma lo que Él ya ha dicho, y, además, continua a hablar a su cuerpo en nuevas formas. Nosotros no somos infalibles. Confesamos que no tenemos todo el conocimiento, pero vamos a comunicar su palabra tal como está revelada a nosotros. Vamos a seguir buscando, tocando, pidiendo y caminando en su Verdad como la conocemos. Vamos a recibir la corrección de Dios y humildemente tratar de cambiar nuestros puntos de vista y alinear nuestra posición a favor de la dirección de su Palabra continuamente.

Misión/Visión

Efesios 2:20-22:  "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu."

Efesios 4:11-14:  "Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo: Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error."

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 Restaurar El Cuerpo de Cristo a Su Lugar y Propósito Original, Alineado Correctamente y Funcionando Tal Como el Señor lo Ordenó

Cuando el Señor me llamó de la Iglesia que estábamos pastoreando en 1992, me dio la comisión de restaurar al Cuerpo de Cristo y preparar a su Novia para su venida. También me dijo que yo no sería el único que haría esto, sino que habría muchos llamados a este mandato por todo el mundo. Antes que esto sucediera, yo tenía que ser entrenado por un tiempo a oír y obedecer la voz de Dios, escondido en un lugar desierto y escondido, desconocido por la mayoría de las personas. El me tuvo que limpiar de mucha levadura religiosa, conceptos errados y doctrinas que se habían acumulados a través de los años y habían formado parte de mis creencias. Dios me tuvo que quebrantar y enseñarme a obedecerlo, confiar y depender en El, caminando en quebrantamiento y humildad. Durante esta temporada en mi vida, Dios me mostró que su Iglesia estaba fragmentada, impotente, carnal y fuera de orden. El espíritu de religión, control, orgullo y temor, combinado con una buena dosis de ignorancia, había anulado la habilidad de la mayoría de las Iglesias a reconocer, entrenar, desarrollar y soltar a los creyentes en sus dones y ministerios, y los había privado de su derecho de cumplir sus llamados en esta tierra.

La Iglesia solo puede convertirse en esa fuerza poderosa y gloriosa que es llamada a ser en esta tierra, cuando cada miembro del Cuerpo este en su lugar, como Dios lo ordenó antes de la creación del mundo. La doctrina de los Nicolaitas (Poder sobre los laicos; Apocalipsis 2:6, 15) la cual ya estaba operando en los días del Apóstol Juan, se ha arraigado en la Iglesia del Señor Jesucristo. La mayoría de los lideres están solo interesados en lo que su denominación, grupo, o iglesia esta haciendo, y no participan en nada a no ser que ellos se beneficien de ello. ¡Esto no es una mentalidad del reino! El reino de Dios no tiene nada que ver con doctrinas o argumentos de hombres, agendas personales o motivaciones egoístas.

Un cambio drástico en nuestra forma de pensar tiene que tomar lugar. Los pastores y lideres deben cambiar de: solo predicar y enseñar a entrenar; desarrollar programas a desarrollar lideres; invertir en programas a invertir en lideres; concentrarse solo en las necesidades de la iglesia a las necesidades de la comunidad. El Señor quiere tomar control de su Iglesia, y está llamando a todo su pueblo a encontrar su lugar de ministerio. Cada creyente está llamado al ministerio (a servir), pero va a tomar hombres de Dios, que no tienen temor o están intimidados por las visiones, sueños, unciones y habilidades de otros, de poner a cada persona en el lugar donde debe estar, y desarrollar sus dones y llamamientos dentro de ellos, y enseñarles como funcionar allí (Efesios 4:11-16).

2. Ser Padre / Mentor a los Nuevos Líderes y Ayudarlos a Alcanzar su Potencial

La palabra “padre” en el texto original griego es “pater”. Un Padre por definición es uno que nutre, protege, guía, desarrolla, sostiene, anima y fortalece a sus hijos. El señor me ha dado dos hijos preciosos, un hijo y una hija quien amo con todo mi corazón. Mi deseo es verlos crecer y un día llegar a ser mas fuertes, sabios, mejores y mas bendecidos que yo. En lo espiritual debe ser igual. El espíritu de Jezabel ha convertido a muchos líderes en débiles Acabs y en eunucos, incapaces de tener hijos. Necesitamos líderes con un corazón de padre que no sean celosos, envidiosos o egoístas con la gente que Dios le ha dado, sino que deseen verlos crecer y madurar en sus dones y llamamientos.

Si un líder es celoso, envidioso y no confía en aquellos que están debajo de el, y su único deseo es ver como la gente pueden ayudarlo a llevar a cabo “su visión”, esa gente nunca van a crecer a su potencial y cumplir sus destinos porque el no los va a dejar. Por otro lado, muchos pastores están frustrados y agobiados con todos los “bebes cristianos” que no tienen deseo de hacer nada en el reino de Dios. Son querellosos y chismosos, cuyo único deseo es ser entretenidos y bendecidos, en vez de ser ellos una bendición. Estos son cristianos inmaduros que nunca han desarrollado a convertirse en un verdadero discípulo de Cristo. Todo esto va a cambiar.

Ser un padre o mentor a alguien es mucho más que solo dar información. Cualquiera puede dar toneladas de información, pero pocos pueden impartir sabiduría, revelación y la presencia y el poder de Dios. Es fácil encontrar a alguien que te diga como hacer algo, pero es difícil encontrar a alguien que sea tu mentor especialmente si tienes gran potencial adentro. Un padre/mentor es alguien que no se atemoriza por tus sueños, talentos y habilidades. El es alguien que te ayudará a través de los cambios que experimentaras en la vida durante tu proceso de crecimiento y madurez. Un mentor con corazón de padre no va a tener celos de ti, sino que sinceramente querrá que tengas éxito. Para que halla un Eliseo con una doble porción, tiene que haber un Elías. Para que haya un Josué que lleve a la gente sobre el río Jordán a la tierra prometida, primero tuvo que haber un Moisés que los sacó de Egipto y los llevó hacia el Jordán. Para que haya un Timoteo, tiene que haber un Pablo que lo enseñe y entrene a ser un hombre de Dios.

Muchas personas, especialmente los hombres, nunca tuvieron un padre natural ni espiritual que los amara lo suficiente como para oírlos, enseñarlos y entrenarlos. Hay muchísimos pastores jóvenes que tienen pasión por el Señor y un gran deseo por obedecerlo, pero están luchando sin un padre / mentor a quien puedan acudir para consejo, guía y apoyo. En estos últimos días, el espíritu corporal de Elías vendrá y se manifestara a través de vasos que han sido purificados en el fuego, desconocidos a la mayoría, pero íntimamente conocidos por Dios. Ellos expondrán el espíritu de Jezabel que ha transformado a muchos hombres en eunucos sufridos, y está operando en la Iglesia en lugares altos. Ellos se levantaran y la derribaran para dar comienzo a la restauración de todas las cosas. Dios esta levantando hombres con corazón de padre y el espíritu de Elías que volteará el corazón de los padres a sus hijos, y el corazón de los hijos a los padres (Malaquías 4:5-6).

3. Edificar Una Red de Gente De Un Mismo Espíritu; Con Mentalidad del Reino; Que Estén en Pacto y Sean Responsables Unos a Otros

Una cuerda de tres dobleces no puede ser rota fácilmente. De igual forma, cuando hombres de Dios se unen para avanzar el reino de Dios, grandes cosas comienzan a ocurrir. Ninguna persona tiene todo lo que necesita para hacer lo que necesita hacer. Nadie puede hacerlo solo. Va a tomar el esfuerzo combinado del Cuerpo de Cristo para lograr los propósitos divinos en estos últimos días. El Señor me ha dado muchas personas de pacto en esta y otras naciones. Yo aprecio su amistad y la relación que yo tengo con ellos. Porque confiamos el uno en el otro, ellos me permiten hablar a sus vidas y vise-versa.

Si usted va a tener una relación de pacto con alguien, primero necesita saber quien usted es en Cristo Jesús. Esta verdadera identidad, saber quien usted es en el cuerpo de Cristo solo viene con el tiempo, por revelación de Dios, conforme usted desarrolla intimidad con el Señor. Es esta revelación que le permitirá estar seguro en quien usted es en Cristo, y permitirle tener relación con otros en el reino sin celos, orgullo y competencia. Cuando dos personas que saben su identidad en Cristo se conocen, ellos se conocen por el espíritu y por su fruto, y entonces una relación de pacto se establece. Ellos no necesitan saber detalles acerca de su pasado o largas cartas de recomendación. Estas personas tienen sus ojos en el Señor y no en el hombre, no confiando en su propio entendimiento sino en Dios. El temor del hombre ha sido reemplazado por el temor del Señor. El deseo por fama, posición y poder han cedido el paso al descanso y la paz de Dios.
Queremos ver una verdadera unidad espiritual en el Cuerpo de Cristo, no la unidad ecuménica que no presta atención a las doctrinas fundamentales de Cristo y los padres de la iglesia, y busca la unidad a cualquier costo a cuesta de la presencia y el poder del Espíritu Santo. En estos últimos días los huesos en el cuerpo de Cristo están juntándose donde deben estar. Hay muchas personas fuera de lugar en la Iglesia. Gente sin unción, haciendo cosas que nunca fueron llamados a hacer, y vasos de Dios ungidos sentados en los bancos de iglesias que no están haciendo nada. Dios esta levantando poderosos profetas, con el espíritu de Elías sobre ellos y la palabra de Dios en sus bocas, que le hablaran a los huesos secos y la vida vendrá a ellos, y serán puestos en sus lugares correctos en el cuerpo de Cristo. (Ezequiel 37:1-10).

4. Para Cumplir La Gran Comisión y Recoger La Gran Cosecha

La salvación de la humanidad está muy cerca del corazón de Dios. Todo lo que El hace y dice tiene como su motivación, la redención del hombre. El Señor ha estado revelando estrategias que facilitarán la gran cosecha para tomar nuestras ciudades, colegios, naciones y el mundo para Cristo. En el presente, una gran conmoción esta tomando lugar, y hay muchos cambios que están sucediendo en los cielos, en la tierra y en la Iglesia del Señor Jesucristo. Estamos en medio de un gran movimiento en este momento. Hay una gran transición que esta sucediendo. Hay muchos que están siendo movidos de sus antiguas posiciones y promovidos a un lugar de mayor uso y autoridad. Todas estas cosas están sucediendo para tener a la gente debida, en el tiempo apropiado, en los lugares estratégicos para recoger la gran cosecha antes de la tormenta que se acerca. Es extremadamente importante obedecer a Dios en este momento.

Estamos moviéndonos de una dispensación a otra, igual que cuando Cristo vino la primera vez, donde la dispensación de la ley vino a un final, introduciendo la dispensación de gracia. Ahora, la dispensación de Gracia esta llegando a un final. Una nueva dispensación de la Gloria del Reino de Dios esta naciendo. De igual forma que la gente religiosa resistieron la venida de la era de gracia en los días de Jesucristo, de igual forma hoy en día muchos que no entienden los tiempos en que estamos, están resistiendo los cambios asociados con la venida de la era del reino glorioso de Cristo Jesús. Aquellos que no están dispuestos a transformar su forma de pensar (odres), van a experimentar sequía, putrefacción y eventualmente muerte. Muchos van a perder aquello que están desesperadamente tratando de preservar, porque escogieron hacer su propia voluntad a su manera, y no la voluntad de Dios. Estas personas quieren preservar lo antiguo a toda costa. Pero la plenitud de lo que Dios tiene para ellos no puede venir a no ser que desarrollen una mentalidad del reino.
Si los líderes de Dios no tienen la Visión de la Cosecha, ponen sus diferencias a un lado, empiezan a pensar con la mente de Cristo y ponen el reino de Dios delante del suyo, no vamos a poder lograr las cosas maravillosas que Dios tiene preparado para estos últimos días. Es tiempo para que el Cuerpo de Cristo se una, y se humillen y oren a Dios en toda humildad y arrepentimiento pidiendo a Dios que mande el fuego. Estamos a punto de ver a la Novia de Cordero levantarse como un guerrero poderoso, con la gloria de Dios iluminando sus caras, y haciendo grandes obras en esta hora. El viento del espíritu esta comenzando a soplar fuerte. ¿Pueden oír el sonido del viento?