Testimonio

1 Corintios 15:10  "Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo."

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Augusto Perez nació en Cuba en 1951, y vivió allí por 12 años. Él vino a los Estados Unidos en 1963 con su familia, donde ha vivido desde entonces. Desde su niñez, Augusto sintió que Dios tenía un trabajo importante para él hacer cuando creciera.

A la edad de 30 años, una noche mientras el estaba en su cama durmiendo, él oyó a alguien llamar su nombre suavemente. Cuando el se vistió y fue a la puerta, al abrirla no encontró a nadie afuera. Esa noche Apocalipsis 3:20 se hizo una realidad. Semanas después, Dios le habló a través de un sueño acerca de la experiencia del nuevo nacimiento. Augusto le dio su vida a Jesús completamente, y fue milagrosamente transformado y liberado del pecado y vicios por el poder del Espíritu Santo.

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EL LLAMADO AL MINISTERIO Y EL PASTORADO

Augusto se hizo miembro de una iglesia Cristiana en Miami, Florida donde asistió fielmente por los próximos tres años. Allí él se casó con su presente esposa, y ganó muchas almas al Señor mediante su evangelismo personal. Fue durante este tiempo que Dios puso una carga fuerte en su corazón por las almas perdidas y lo llamó al ministerio.

De 1985 hasta 1992 Augusto fue usado por Dios para comenzar y establecer una obra que fue responsable por la salvación de cientos de personas en la ciudad de Miami, Florida. Él tuvo un ministerio radial por tres años, el cual era oído por más de veinte mil personas diariamente. Por siete años él sirvió como pastor y maestro a esta congregación, la cual produjo dos ministros. Uno está al presente pastoreando una iglesia en Miami, y el otro es un evangelista.

Mientras Augusto estaba todavía pastoreando, él comenzó a conducir cruzadas evangelísticas en escala menor. Dios estaba trabajando de una forma especial a través de Él, liberando a las personas de opresiones, pecado y enfermedades. Él sintió que en vez de limitar su ministerio a un lugar específico, a un grupo de personas, Dios lo quería usar para ministrar a un mayor número de personas, cruzando barreras culturales, raciales y denominacionales.

EL LLAMADO AL MINISTERIO EVANGELÍSTICO

Al comienzo de 1992, Dios le habló a Augusto por mucho tiempo a media noche, y le dio un llamado específico al ministerio de evangelismo, diciéndole que entregara la iglesia que estaba pastoreando a otro pastor. No solo le dijo que dejara el pastorado de la iglesia, sino también la ciudad donde él había vivido por veintiséis años. No hay que mencionar lo difícil que resultó obedecer a Dios, y dejar a los familiares amigos, los hermanos de la iglesia y un lugar que había sido su hogar por tanto tiempo. Pero Augusto fue fiel al llamado celestial, y con su esposa y su hija de seis años, empacó sus pertenencias y salió sin saber a donde iba como Abraham.

Este llamado celestial al ministerio evengelístico fue confirmado ese mismo año varias veces por diferentes siervos de Dios que no sabían nada de él, ni tenían ninguna información concerniente su ministerio. Dios estaba confirmando su Palabra a Augusto tal y como Él había prometido.

No solo confirmó Dios su Palabra a Augusto a través de sus siervos, sino también mientras él ministraba la palabra de Dios en diferentes iglesias, la presencia del Espíritu Santo era tan fuerte, que mientras Él estaba predicando yugos eran rotos, personas sanadas y libertadas, y los pecadores caían bajo convicción.

SU MINISTERIO PRESENTE

Este ministerio fue levantado, ungido y enviado por Dios a predicar el evangelio del reino al mundo entero. Su propósito es restaurar y sanar el cuerpo de Jesucristo, preparar a su novia para la gran cosecha y el retorno del Señor Jesucristo. Es los últimos años, además de conducir campañas evangelísticas, él ha estado conduciendo seminarios de capacitación de líderes por todo el país y en el extranjero. Augusto siempre ha tenido un corazón de padre, de pastor. En el pasado, muchos pastores de diferentes iglesias han buscado su consejo sabio para bregar con situaciones difíciles. Augusto es considerado un Apóstol y Profeta a muchas congregaciones por todo los Estados Unidos, al igual que en otros países.  Dios le ha dado muchas revelaciones fundamentales de la Palabra de Dios, al igual que visiones, sueños y profecías de eventos mundiales que se han cumplido.  Cuando el es recibido por una iglesia y permitido funcionar en su llamado, el trae dirección, revelación y confirmación a la congregación entera, al igual que individualmente. 

Recientemente, Dios le dio una comisión de entrenar, preparar, equipar y soltar al ejercito de creyentes que van a recoger la ultima cosecha de almas que está sobre nosotros, y manifestar a Jesucristo al mundo. Este hombre tiene un llamado apostólico y profético. La unción profética y apostólica ayuda a separar y penetrar la carne, el alma y llegar al espíritu del hombre. Cuando esta unción está fluyendo, una sola palabra logra hacer lo que muchos sermones y sesiones de consejería nunca pudieran lograr. Augusto tiene una rara mezcla de humildad y poder espiritual manifestándose en su vida y ministerio. Su único deseo es levantar a Jesús y glorificarlo.

Dios genuinamente usa a este hombre a través del ministerio de la palabra y los dones del Espíritu Santo. Palabras ungidas salen de su boca liberando, sanando, animando y estableciendo a la gente en su caminar con Dios. Su comprensión simple y a la vez profunda de verdades espirituales es un aliento fresco a la iglesia. Su amor y compasión por el pueblo de Dios es manifestado mientras él les ministra individualmente o en grupo. Augusto ha producido dos CDs de Rap Cristiano que ha sido de mucha bendición por todo el país y en el extranjero. También ha escrito dos libros y varios panfletos para entrenar y enseñar al cuerpo de Cristo.

Cuando el Señor lo llamó a ser parte del gran ejército que Él esta levantando en estos últimos días, le dijo que la gloria de Dios iba a ser manifestada en este último gran mover de Dios. Desde entonces, ese ha sido el gemido de su corazón: “SEÑOR MUÉSTRAME TU GLORIA.”